Nanny McPhee
Con Emma Thompson, Colin Firth,
Kelly Macdonald, Angela Lansbury.
Director: Kirk Jones (1:37).
Si alguien puede verse genial con verrugas peludas, nariz de batata y un diente sobresaliendo, es Emma Thompson. Y esto es un cumplido.
Thompson adapta el guión en las aventuras de ''Nurse Matilda'', popular serie de novelas para chicos, en esta fantasia estilo "Mary Poppins" donde una cucharada de azúcar está combinada con estricnina. El film de Kirk Jones lleva en cada secuencia la rúbrica de Thompson, que no por casualidad se ganó un Oscar adaptando a Jane Austen en “Sense and Sensibility”.
Ella es una niñera caracúlica que arriba mágicamente a las puertas del hogar del desesperado viudo Mr. Brown (Colin Firth), pero tal vez un poco tarde. Sus siete revoltosos hijos han hecho huir a la última niñera que quedaba en el pueblo, y ahora se están ocupando de destruír la cocina y a su staff.

El extraño y casi cruel acercamiento de Nanny McPhee a los niños incluye en darles "justo lo que ellos se merecen," sin la cobertura melosa de la banda de sonido de “Mary Poppins”.
Cuando los chicos están fuera de control, esta niñera levanta una ceja — un considerable logro, viendo como esa especie de gusano de seda de ceja se mueve amenazante a través de su frente, considerando todo el latex, prótesis y vello facial que tiene en medio — y golpea su retorcido bastón en el piso. Los niños se congelan, se enferman o se indisponen, hasta que le ruegan que rompa el hechizo. Con cada “Por favor” y “Gracias”, las cosas horribles de la niñera comienzan a desaparecer con verrugas y todo.
Derek Jacobi y Angela Lansbury también se lucen — con distintos grados de suceso — en roles de apoyo. Kelly Macdonald es la dulce y joven sirvienta que aparentemente pasa desapercibida a los ojos de Mr. Brown.
Como otras películas famosas de institurices, desde la seria "Jane Eyre" hasta la musical "The Sound of Music"(La novicia rebelde) ,"Nanny McPhee" es la historia de una aparentemente inapropiada niñera que consigue hacer bien las cosas, no solo por los mocosos, sino también por el solitario hombre que la emplea.
Al final, se esfuma misteriosamente en el horizonte. Ya cumplió su misión y--como le advirtió a los muchachos desde el principio-- han aprendido a quererla, pero los abandona porque ya no la necesitan. Vuelve a ser Emma Thompson, que no se prodiga en la pantalla grande de los cines y prefiere ganar trofeos en televisión con Wit y Angels in America. En “Nanny McPhee”, su propósito fue impulsar una fábula capaz de encantar a su hijita de seis años.
Los más chicos se van a maravillar con esta peli y los adultos no la van a encontrar tan mala como parece — esa pizca de estricnina en el azúcar hace la diferencia. Carece de la calidez necesaria para llegar a ser un clásico infantil y se esfuerza en tratar de arrancar risas con gags tontos — como animales en ropas humanas y cosas que se arrastran dentro de los sandwiches.
Nanny McPhee no teme pasarse de la raya e inclusive declara una guerra de pasteles donde todos terminan encremados como en los tiempos de los Tres Chiflados. Estamos en territorio de lo imposible, donde nieva en agosto y un burro se ríe a carcajadas. 
Esta farsa tiene vocación de dibujo animado y sucumbe a la tentación en los créditos finales. Los personajes se vuelven lo que siempre quisieron ser: dibujitos. Se mueven al compás de la música de Patrick Doyle. Quien salga del cine demasiado rápido está condenado a perderse lo mejor.


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