
El episodio No. 100 de las series de la WB "Smallville" abre con una sorpresa: Clark (Tom Welling), cansado de ocultarle sus superpoderes a Lana (Kristin Kreuk), le revela su secreto.
Ella no le cree, entonces él le dá una prueba – comprime un pedazo de carbon con sus manos, convirtiéndolo en diamante, usa su vision calorífica para moldear un anillo, y le pide a ella que se casen.
Midiendo cualquier otro show basado en una historieta, podríamos decir que éste es un Super-comienzo. Y las sorpresas siguen, esperadas e inesperadas, incluso un elemento que está de moda en TV y ya no es tan sorpresivo: la muerte, antes que el episodio termine, de un personaje regular de la serie.
Varias cosas hacen de este capítulo uno de los más potentes desde su piloto.
En la trama vemos el final de la carrera senatorial entre el papa de Clark, Jonathan (John Schneider), y el cada vez más malvado Lex Luthor (Michael Rosenbaum).
Finalmente, hay una secuencia de eventos, que les dá a los actores de "Smallville" la oportunidad de jugar excelentes escenas.
Hay una entre Lana and Lex, cuando él se entera de su compromiso con Clark, proveyendo a ambos actores de material bien intenso. Es uno de los mejorcitos de la hora, emocionalmente hablando, pero hay más, muchos más – ya que los escritores del episodio, Brian Peterson y Kelly Souders, lo hicieron así para celebrar el centenario de "Smallville" creando una serie de duos dramáticos.
El Clark de Welling tiene grandes momentos individualmente, no solo con Lana, pero también con su padre, su madre Martha (Annette O'Toole), y su Buena amiga Chloe (Allison Mack). Lana tiene su momento con Chloe, y con Lois Lane (Erica Durance). Hasta los padres comparten pantalla: Jonathan vá a visitar al controlador padre de Lex, Lionel (John Glover).
Cuando la hora acaba, uno de los personajes regulares mencionados, habrá de morir. Y no sera una muerte de historieta, un sueño o rotación de la tierra para evitarla. Será una muerte con funeral, despedida y sentimiento de pérdida.
Incluso un show que es pura fantasia puede inyectar algo de realidad. Y "Smallville" logra un rotundo éxito con esta formula.


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